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lunes, 22 de febrero de 2010

La pequeña muerte



No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo; en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman, pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.

Eduardo Galeano

sábado, 18 de julio de 2009

Leer es un vínculo estable


Interesantes las consideraciones del psicoanalista, docente y escritor Eduardo González hechas en el artículo Al rescate de los jóvenes lectores perdidos publicado hoy, en el suplemento ADN de La Nación http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1151760

"Hoy la adolescencia comienza antes y termina mucho después, y como el marketing les da importancia a los adolescentes sólo como consumidores, la oferta que se les hace es paupérrima: emborracharse y bailar. Decir que se lee es hablar de un vínculo estable, y todo lo que implique estabilidad está hoy cuestionado. Los adultos de más de 40 años no quieren vínculos adultos y los adolescentes también se avergüenzan de tener una pareja estable, por lo cual se establece una relación perversa entre lo efímero, la soledad y el consumo. Pero siempre quedan los grupos atrincherados entre sus pares..."

lunes, 15 de junio de 2009

Qué es lo que está leyendo Emma Thompson?


Es la pregunta que me hice inmediatamente después de ver la película: "Tu última oportunidad, Harvey", en la que ella y Dustin Hoffman son los protagonistas. Emma es Kate y Dustin es Harvey. Kate en varias escenas está leyendo un libro cuya autora es: "Anita Harman".
Parece que no fui la única en hacérmela (cómo creerme eso???!!!), así que googleando me entero que a Carolyn Kellogg en su blog del diario Los Angeles Times, (http://latimesblogs.latimes.com/jacketcopy/2009/01/what-is-emma-th.html) le pasó lo mismo.

Kate es una persona especial, no tiene gustos comunes, y en su fantasía desearía conventirse en una escritora, y vivir en una cabaña en España. De hecho ella toma clases de escritura, y es una lectora empedernida.
Así que el famoso libro es un recurso interesante, mi primera suposición fue la de creer que era un libro sobre el "arte de escribir", pero en Amazon no figura, no hay rastros de que sea un libro real, puede ser que sea una juego de palabras: Harvey + Hoofman= Harman. Pero aun no encontré su título.

La película es excelente no sólo por el guión, la temática, sino por las excelentes actuaciones de ambos y por la fotografía que muestra un Londres bellísimo.

jueves, 5 de marzo de 2009

El sentirse escritor





Estoy releyendo por cuarta vez Something Given de Hanif Kureishi: http://www.hanifkureishi.com/something_given.html
es un ensayo que trata sobre el arte de escribir, sobre el sentirse y el ser escritor.

Comienza recordando a su padre, un pakistaní que desde los 20 años vivió en Inglaterra. Describe con admiración su empecinamiento en convertirse en novelista, en esta pregunta se ve gráficamente: Prefiería el fracaso como escritor que el éxito en alguna otra cosa?

Continúa expresando con gran profundidad y sentimiento algunas consideraciones sobre la literatura, sobre la escritura y sobre los escritores..


  • Los escritores trabajan sobre sus propias vidas continuamente, sus mentes generan e inventan mientras sueñan de noche, de día y en la fantasía.

  • La literatura tiene que ver con exploración de uno mismo.

  • Escribir parece ser un problema a resolver. Un papel en blanco es una representación de la impotencia que pregunta: Quién soy yo?, Cómo debería vivir?, Quién quiero ser?

  • El ser humano y el escritor son la misma cosa.

  • Quizás la escritura requiere la regularidad del trabajo y la inspiración y el placer del juego.

  • La escritura es un camino activo para tomar posesión del mundo.

  • Un escritor debería sentirse omnipotente mas que víctima.

  • Narrar historias, para el escritor, es una excusa, una razón, un camino para seguir estando interesado en las cosas.

  • Una de las condiciones de ser escritor es la capacidad de poder manejar y disfrutar de la soledad.

  • La soledad del escritor no es lo mismo que el aislamiento.

  • Volverse escritor es, como la sexualidad, un paradigma a través del cual uno va aprendiendo, y uno se va relacionando.

  • Muchas veces el escritor pasa mucho tiempo tratando de desbloquearse, removiendo obstáculos, y tratando de crear un claro canal entre las ideas y el teclado o la lapicera.

  • Para comenzar a escribir se necesita una idea, un germen, un momento de reconocimiento, un motivo para que todo lo que el escritor había estado pensando se organice.

(La traducción es mía)


Para completar este tema me viene el recuerdo de la peli: "Descubriendo a Forrester" (ver foto arriba), con Sean Connery y Rob Brown, que grafica exquisitamente la vida de dos escritores, uno consolidado, y el más joven en formación.

jueves, 1 de enero de 2009

Cómo espantar a la persona que nos atrae...

No sabía que el autor preferido de mi hija menor (Luis María Pescetti: http://www.luispescetti.com) había escrito cosas tan piolas para adultos:



La necesidad de afecto nos hace sentir como si estuviéramos en un desierto, por eso es que al encontrarla sentimos que llegamos a un verdadero oasis…
La pregunta es: ¿Qué hacemos con los camellos?

Ansiedad y absorbencia

Con la desesperación no se resuelve nada. Para resolver las cosas hay que enfrentar el problema, dedicarle tiempo y mucho esfuerzo… yo prefiero la desesperación.
Testimonio: Alicia, de Rosario

Si uno es muy ansioso hay que saber controlarse. Si la persona siente que nos abalanzamos sobre ella con una enorme demanda amorosa se va a asustar y se va a mostrar retraí­da porque va a sentir que nos la tragamos, que ella nos ofreció un ratito de su tiempo y nosotros le estamos agarrando el calendario. Eso si uno es muy ansioso, ahora bien, si uno es como yo… es inútil intentar nada, de todas maneras se va a asustar.Cuando uno es muy absorbente es capaz de perseguirse con cualquier cosa que haga el otro, interpretándola, inmediatamente, como que ya nos está queriendo menos. Bastará con que el otro se quede un ratito callado para que el demandante pregunte:

¿En qué pensás?
En nada.

Dale decime.
No, en nada, de verdad.

¿Por qué no me querés decir?
No es que no te quiera decir, no estaba pensando en nada.

En algo estarí­as pensando ¿o me vas a decir que estabas con la cabeza en blanco?
No, no estaba pensando nada importante.

¿Y cómo sabés que no era importante? A lo mejor no era importante para vos pero para mí­ sí­, dale contame…
Era una taradez, ni me acuerdo.

¿No te acordás de qué era, pero te acordás que era una taradez? Eso está medio raro…

Y así­ un millón de veces etcétera, porque, en la pareja el único caso en el que es lindo estar encima del otro es en la cama (e incluso ahí­ no siempre, ¿no?).

Si a los absorbentes no nos dan toda la bolilla que queremos… nos sentimos abandonados. A lo mejor la otra, pobre, está con un rollo en la cabeza o cansada o distraí­da y entonces, como no sentimos que está fulgurante por nosotros, nos sentimos abandonados. ¿Y qué hacemos cuando nos sentimos abandonados? Nos alejamos para castigarla. La otra (el otro, seamos ecuánimes y de paso disipemos un poco) que ni nos abandonó ni se dio cuenta de todas esas extrañas elucubraciones que estuvimos haciendo no sabe, no entiende, por qué nos mostramos más frí­os o ponemos esa cara de ahorcado de ópera.Si, en el peor de los casos, el otro es parecido a nosotros (muy en el peor de los casos) se sentirá abandonado y nos castigará alejándose y poniendo cara de ahorcado de ópera.

Sí­ndrome de Wall Street

La suma de medidas que tratan de evitar lo peor equivalen a lo peor.

Y si uno se siente abandonado y está poniendo su mejor cara de ópera y ve que el otro también se aleja herido (mientras ensaya unas expresiones que vio en una pelí­cula japonesa) es muy frustrante, porque no hay nada peor que sentirse ví­ctima de alguien que en vez de sentir que fue injusto con nosotros siente que es nuestra víc­tima. Eso es fatal, terrible (recuerden que para una ví­ctima no hay nada peor que otra ví­ctima), porque una buena ví­ctima necesita un mí­nimo de audiencia, de compasión ajena. Nadie es ví­ctima para sí­ solito. Nadie es ví­ctima sin un miligramo de público aunque más no sea. No sé… un chofer, el panadero, alguien a quien despeinar con un suspiro, alguien a quien brindarle una cara compungida de las buenas. Pero ví­ctima así­ al pedo, para nadie, no, es una locura.

Pero no nos distraigamos, volvamos a la ansiedad en el amor o, caso contrario, en el matrimonio. En el amor hay que tener la cabeza frí­a (por decir una parte del cuerpo). No tan frí­a que el otro sienta que salió a comer con Walt Disney, pero sí­ un poco frí­a. Pero eso no es fácil. Vamos a un ejemplo. Conocés a alguien y, si más o menos calculás que puede llegar a gustarte, le decí­s: Hola me llamo Luis ¿Me darí­as tu teléfono por las dudas? ¿O bien es conveniente esperar el fin de la reunión? Una vez que te dio su teléfono, ¿le hablás enseguida o por lo menos esperás que llegue a su casa?

Yo soy de los del primer grupo, no me aguanto. Mi capacidad de autocontrol es nula, un coche cayéndose a un precipicio tiene más domino de sí­ mismo que yo. Hay gente que tiene una sangre frí­a impresionante, como Clint Eatswood, esperan que pasen un par de dí­as y luego hablan, tranquilos sin andar revelando tanto el juego, en cambio yo juego con las cartas dadas vueltas: el contrario las ve y yo no. De puro ansioso soy capaz de llamarla antes de que ella alcance a salir de la fiesta.

Hay que aprender a no ser tan evidente con las propias intenciones, a saber ocultar un poco nuestros deseos… (claro, siempre tratándonos de acordar de qué es lo que querí­amos hacer con ella). Saber controlarse en el juego amoroso parece que es algo básico. Yo la única manera que encontré para saber si estoy haciendo las cosas bien o mal es imaginarme a Clint. Pienso qué harí­a él en mi lugar y trato de imitarlo. Con el único inconveniente de que mi guí­a-espiritual-de-comó-hay-que-ser-en-el-amor no es el Clint Eatswood de la realidad sino el que pasa por el filtro de mi cabeza, lo que yo fantaseo. ¿Se dan cuanta de lo ilógico de esa esperanza? Es como aparecer sentado en los comando de Boeing y pensar: Veamos ¿qué harí­a un piloto en mi lugar?

¿Se pueden imaginar qué sale de lo que vi en las pelí­culas, más lo que yo recuerdo que vi, más lo que quisiera hacer (besarla, saltarle encima), más lo que me gustarí­a que ocurra (que ella me bese, que me salte encima), más lo que yo me imagino que harí­a ese personaje imaginario en mi lugar real para lograr que suceda lo que deseo? El resultado se podrí­a describir en algo así­ como: todo lo contrario.

Coeficiente de fuga del objeto deseado

Lo que uno quisiera hacer, sumado a lo que le gustarí­a que pasara dividido por las posibilidades reales de que eso suceda, multiplicado por uno mismo, es un número destinado al fracaso.

lunes, 21 de julio de 2008

On Chesil Beach....


...fue elegido en Inglaterra el "Libro del Año", mientras que su autor fue premiado como el "Autor del Año. Una buena conjunción para Ian McEwan.

Es la historia de dos jóvenes, Florence y Edward, recién casados, ámbos vírgenes, que atraviesan su noche de bodas. Plagada de deseos para él y de miedos para ella.

Mónica Tracey reseña al libro así:
"Con una historia mínima, ha creado el fresco de una época visagra pegado al devenir de dos personajes veinteañeros, con su enorme cuidado y atención en cada paso de ese seguimiento íntimo y a su correspondencia con el afuera, paisaje y tiempo entrelazados con la historia. La escritura, si no deslumbrante, es impecable. Mesurada, se ciñe a su historia con inteligencia y conocimiento, sabiduría incluso, sin descarrilarse en erudiciones, y permitiéndose un humor efectivo y sobrio. Y es tal vez esa justeza de elementos, que no es economía de medios, lo que hace de esa novela algo grande, especial, que puede llegar a percibirse como una obra perfecta."

viernes, 27 de junio de 2008

The British Dream Team


El martes pasado Kel Ediciones de Belgrano R ofreció un Workshop sobre The British Dream Team; que estuvo a cargo de Sandra Paredes.

El título que se le asigna a este grupo de autores británicos contemporáneos se le debe al editor responsable de la Editorial Anagrama, el que incluye a los siguientes escritores:

Martín Amis, Ian McEwan, Juan Barnes, Kazuo Ishiguro, Hanif Kureishi, Salman Rushdie y Jeannette Winterson, la única mujer.

Nunca intentaron pertenecer a un grupo o movimiento, pero comparten rasgos generacionales y una nueva forma de hacer literatura al tiempo que cada uno se destacó por su calidad literaria.

Son postmodernos, nacidos en la segunda mitad del S. XX, algunos se comprometieron política e ideológicamente. Son hijos del tiempo y todavía no sabemos si alguno de ellos se convertirá en “autor clásico”.

Algunas características comunes en su escritura son:

Sentido de incertidumbre
Factor sorpresa
Juegos con los tiempos
Juegos con los puntos de vista
Dan permiso y nos sacan de los juicios de valor
Siempre dejan alguna duda instaurada



Como dice mi amigo Dardo: "Hoy por hoy la literatura inglesa es la mejor".

domingo, 4 de mayo de 2008

Borges 2.0... Paradojas

Perla Sassón-Henry publicó un libro titulado "Borges 2,0: from text to virtual words", en el que trata de explicar, una idea que ya se le había ocurrido a Umberto Eco hace años: por su manera hipertextual de concebir la lectura, Borges en cierta forma inventó, o al menos imaginó Internet. Por su forma de narrar hace que el lector se convierta en un activo participante, y no en un mero receptor pasivo. El libro fue reseñado en el New York Times.
Además este año la Bucknell University Press piensa publicar una colección de ensayos con el título: Cy-Borges.

Quizás analizando su predicamento de la era digital y sus múltiples formas de acceso y procesamiento de la información Borges escribe:

Los poemas de los Dones
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros
y la noche.

Toda una paradoja,no?

(La foto es de Sophie Basouls/Sygma-Corbis)

martes, 8 de abril de 2008

Intimacy


Hace unos días terminé de leer este libro de Hanif Kureishi (www.hanifkureishi.com). Me quedé con una sensación amarga...
Es una novela brillante, terriblemente triste, que refleja la crisis de la mediana edad. Comienza con una conclusión, contrariamente con lo que ocurre habitualmente en las novelas... Jay, el protagonista, ha tomado una decisión, dejar a su esposa y a sus hijos. Muchos dicen que es una autobiografía, y piensan que Kureishi se proyecta a sí mismo en el rol de hombre hastiado, confundido, de mediana edad, desesperanzado y seducido. Y elige perseguir sus sueños y salvarse de la acogedora vida de la clase media. Sus sueños se basan en deseos de liberación, y en una joven alrededor de la cual construye una edificación tambaleante de erotismo y fantasía. La novela comienza una tardecita y el ha decidido partir por la mañana, asi es que la narrativa va transcurriendo en espera, y se transforma en una larga noche de reflexión, de autoanálisis, de resentimiento, de amor y de odio. La descripción de los sentimientos de Jay son tan fuertes e inensos que dejan traslucir su energía agresiva y su autodesprecio.
La novela fue llevada al cine por Patrice Chereau. Fue premiada en el Festival de Cine de Berlín.

jueves, 3 de abril de 2008

Desde Portugal....


Mi amigo virtual Miguel Miranda, que me contactó a través de la red, está por publicar otro de sus libros. El es portugués, y además de ser escritor es médico sanitarista.

Su último libro, que está siendo promocionado por estos días en las ciudades de Oporto y Lisboa, trata del papel que ocupó Portugal en la Segunda Guerra Mundial. Podría decirse que es una novela histórica, un romance que transcurre en tiempos de la segunda guerra mundial y la guerra de España. Portugal fue uno de los grandes exportadores de volframio, elemento que era usado en la industria de la guerra. En los tiempos del dictador portugués Salazar, Portugal llevaba una política de falsa neutralidad, y colaboracionismo encapotado con Hitler. Portugal exportaba a Alemania volframio, y recibía su paga en oro, en su gran parte obtenido de los dientes de judíos cremados en los campos de concentración. Asi, las reservas de oro del Banco de Portugal tienen ese pasado macabro.

viernes, 25 de enero de 2008

Estoy pensando que...



Alan Pauls puede ser el próximo escritor que quiero leer...hace bastante que tengo ganas de leer algo de él...

Me puse a buscar algunos datos de su historia y trayectoria:
Nació en Colegiales (Buenos Aires, Argentina) en 1959. Es licenciado en Letras y ha ejercido la docencia universitaria. Ha escrito novelas, guiones para la televisión (La Era del ñandú, 1987) y el cine (Sinfín, 1988), un ensayo sobre Manuel Puig, y artículos de crítica literaria sobre las obras de Roberto Arlt y Lucio V. Mansilla. Colabora como periodista de literatura con diversos medios gráficos y televisivos. También hace crítica de cine.
Sus obras:
El pudor del pornógrafo Sudamericana, Buenos Aires, 1984.
Manuel Puig. La traición de Rita Hayworth Biblioteca Crítica Hachette, Buenos Aires, 1986.
El coloquio Emecé, Buenos Aires, 1990.
Wasabi Alfaguara, Buenos Aires, 1994.
Lino Palacio: la infancia de la risa Espasa Calpe, Buenos Aires, 1995.
Cómo se escribe. El diario íntimo El Ateneo, Buenos Aires, 1996.
El factor Borges. Nueve ensayos ilustrados con imágenes de Nicolás Helft Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1996.
El pasado Editorial Anagrama, Buenos Aires, 2003.
La vida descalzo Sudamericana, Buenos Aires, 2006.
Historia del llanto Anagrama, Barcelona, 2007.

El Pasado, novela que tardo 5 años en escribir, y que tiene 505 páginas fue ganadora del Premio Herralde en 2003, y ha sido adaptada al cine por el director argentino-brasileño Héctor Babenco.

Algunos de sus pensamientos plasmados en entrevistas:

"Yo jamás hubiera pensado que un libro como El Pasado podía robarle a un pibe así..cuántas horas de su tiempo para leer una novela romántica, tortuosa, torturada, llena de detalles, analítica, insoportable..."
"Siempre me intrigó de una manera casi sobrenatural el modo en que las mujeres piensan el mundo, viven el mundo, miran el mundo...y siempre fueron para mí como un objeto de análisis, de curiosidad. Me parece que les debo casi todo porque son la diferencia, y asomarme a esa diferencia para mí es una experiencia genial. Nunca en la vida me aburrí con una mujer..."

Un artículo de él para leer en la web:

www.elinterpretador.net/21AlanPauls-ElFondoDeLosFondos.html

sábado, 5 de enero de 2008

Lecturas de verano...



Una buena posibilidad para leer en la playa, en la plaza o en la terraza este verano es la novela de Carlos María Domínguez, La casa de papel de Alfaguara....a los amantes de los libros les va a gustar...

Aqui va una entrevista que le hizo Angel Berlanda al autor:

Cuando Carlos María Domínguez tuvo lista la estructura de la cabaña que estaba construyendo en La Paloma, entre la costa uruguaya y la Laguna de Rocha, pensó que los libros que implacablemente habían tomado ya los placares y pasillos de su casa en Montevideo alcanzarían de sobra para levantar las paredes de su casa frente al mar. Más adelante lo pensó mejor y decidió que fuera Brauer, el bibliófilo protagonista de La casa de papel, quien llevara adelante el emprendimiento en la ficción y transformara a su biblioteca en miles de ladrillos. Acompañada por cuatro relatos cortos, esta nouvelle da nombre al nuevo libro de este periodista y escritor argentino “uruguayizado” (autor entre otros libros de Tres muescas en mi carabina, La mujer hablada y Construcción de la noche, biografía de Onetti en colaboración con María Esther Gilio) que, mientras narra la historia de Brauer, despliega un abanico de posibles conductas y situaciones extremas en relación con los libros, desde influencias de autores hasta accidentes fatales, pasando por rituales, fetichismos, fanatismos y obsesivas persecuciones de ejemplares únicos.
Domínguez cuenta que hizo una investigación sobre los vínculos que los lectores entablan con sus bibliotecas domésticas y que se sumergió en el extraño mundo de los bibliófilos. Así dio con “exquisitos que para leer un capítulo necesitan tener veinte libros a mano”, expertos en preservación obsesionados ante posibles ataques de bichos, polvos y humedades, tipos que son capaces de regalar el auto para hacerles espacio a los libros en el garaje. “La pregunta fue ¿de qué modo los libros cambian la vida de las personas y viceversa, de qué modo las personas también cambian el destino de los libros, tanto en lo simbólico o cultural como en lo físico? Ese recorrido abarca a la lectura desde el placer del conocimiento, pero también desde su sensualidad, el goce de apreciar una buena edición, el papel, las letras como dibujos, las buenas ediciones.”
–Pero por momentos se ríe un poco de esas obsesiones que rondan lo sagrado de los libros.
–Sí, la idea también fue desmitificar esa convivencia diaria con los libros, toda la solemnidad que los rodea. Pero en el fondo hay una reflexión acerca de estas criaturas singulares, tan frágiles y a la vez tan persistentes. Durante siglos y siglos transmiten valores y conocimientos, y al mismo tiempo tienen una consistencia por la que sucumben fácilmente ante la humedad, el fuego, las fuerzas naturales, de las que muchos libros hablan. Ese contraste me parece muy curioso. En muchísimos casos, el libro es un objeto que nos va a acompañar toda la vida y no sabemos por qué: uno lo compra, lo lee, queda asociado a un momento de la vida y después, quizá, sus páginas no vuelvan a verse nunca más. Y sin embargo uno, como lector, necesita que ese libro esté ahí, en la biblioteca.
–El relato también plantea que cuando los libros son demasiados, su ordenamiento puede resultar una pesadilla.
–En ese fetichismo que todo lector cultiva con su biblioteca, a veces da aprensión poner a un autor al lado de otro: “Justo juntar a estos dos tipos...” De ahí que Brauer cambie su fichero temático y busque un orden por un registro de tipo afectivo. Pero claro, tiene tantos volúmenes que es inmanejable. Ahí también hay un juego con el sentido de la memoria, con la forma en que puede ordenarse el pasado, porque una biblioteca es también un viaje en el tiempo. Llega un momento en que los volúmenes son muchos y hay que hacer filas dobles en los estantes, y se van ocupando los pasillos y las habitaciones con libros, y eso se vuelve inmanejable, como la memoria. De modo que perder un fichero, para un bibliófilo, es perder el orden de la memoria, y eso puede derivar en la situación dramática que vive este hombre.
–¿Los fanáticos de los libros tienen la piel ligeramente apergaminada por encima del tobillo, como sucede con uno de los personajes?
–Y, yo lo veo... Apergaminada porque toman poco sol, y prefieren quedarse leyendo a ir a una plaza. Se van contagiando la naturaleza del objeto que admiran, se les adhiere esa condición. No todos, claro, porque algunos alternan en mundos de aventura, pero es frecuente encontrar en los grandes lectores ese tipo de piel.
–¿Y sus manías con los libros cuáles son?
–Muchas de las que tiene el personaje: no juntar a Borges con García Lorca, por ejemplo, o a García Márquez con Vargas Llosa. Yo pasé por distintos estadios: al principio, en la adolescencia, uno tiene cierto orgullo por la cantidad de libros leídos y por su biblioteca, porque se supone que cuantos más libros tenés más culto sos. Después, de a poco, todo lector pasa del orgullo a la pesadilla: los libros lo van invadiendo todo. Cuando escribí La casa de papel me propuse dejar de comprar y vivir con una sola biblioteca, chiquita. Pero ya tuve que poner otros estantes en el dormitorio, se empiezan a acumular de nuevo, me ocuparon un placard. Como además he ejercido la crítica literaria durante muchos años, me fui llenando de libros. Cada tanto los regalo, o los cambio por otros que quiero leer. Pero es muy difícil deshacerse de los libros.

En: Radar Libros
Domingo, 03 de Octubre de 2004

miércoles, 12 de diciembre de 2007

A long way down



Me tiene fascinada el último libro de Nick Hornby, A long way down, publicado por Penguin.


La trama es atrapante. Son cuatro personajes que se encuentran por casualidad la noche de un 31 de diciembre en el edificio Topppers House. Todos con el mismo fin: suicidarse tirándose desde el techo del edificio. Lejos de ser morboso el tema es realmente entretenido y hasta divertido. Los personajes comienzan a relacionarse, conocerse, a contarse sus historias y los motivos por los que quieren quitarse la vida. Se hacen aliados, se conforman en un grupo y hacen un pacto...posponer sus suicidios...hasta el día de San Valentín...mientras tanto sus vidas siguen transcurriendo...

El diario The Guardian le hace un reportaje: http://www.guardian.co.uk/weekend/story/0,,1464888,00.html

Allí Hornby entre otras cosas dice: "Quería escribir un libro que conmoviera, que fuera sobre algo extremadamente triste pero relajado, y quería ver si podía llevar a estos personajes de la oscuridad hacia la luz sin ser sentimentalista o irreal. Si escribiera un libro sobre depresión que fuera increíblemente depresivo, cómo podría alguien querer leerlo?"

Del mismo autor leí: About a boy, y How to be good.... ambos excelentes.

Aqui va el link a su blog personal: http://nickhornby.campaignserver.co.uk/index.php?paged=2
Un dato que me llamó la atención de la biografía del autor fue que tiene un hijo autista. Y justamente uno de los personajes en The long way down es Maureen, que tiene un hijo discapacitado y Hornby dice que parte de la narración de la vida que lleva Maureen en torno a su hijo Matty, es una dramatización de la relación con su hijo Danny.

Es, sin dudas para mí, un autor para seguir de cerca.

martes, 4 de diciembre de 2007

Osvaldo Lamborghini


En marzo de 2008 se publicará la biografía del escritor argentino Osvaldo Lamborghini, nacido en 1941. El autor del libro, de 1200 páginas, es Ricardo Strafacce.

Inmediatamente despúes de leer esta novedad me vino a la memoria "El Niño Proletario", texto que leí en el curso de narrativa en el Rojas.... allá por el 2004... El profe nos advirtió: ojo que no es apto para personas impresionables e hipersensibles....
Aquí va el link del texto....y de la canción de Fito Páez...
http://www.catedras.fsoc.uba.ar/alabarces/el_ninho_proletario.htm

Asi es que con mucha curiosidad e inquietud...me imprimí el texto y comencé a leerlo (es un texto corto), a medida que avanzaba no podía creer lo que leía... iba leyendo de a poco, y tomando aire para poder seguir adelante...pero no podía dejar de hacerlo. Una vez concluída mi lectura lo primero que me apure a juzgar fue lo terriblemente morboso que el autor había sido al escribir tal cuento. Ese había sido un prejuicio más de mi parte. Alguien se encargó de explicarme la muy acertada interpretación social, cultural y antropológica de El Niño Proletario. Y cuando la comprendí, luego de varias lecturas posteriores, me pareció maravilloso. El autor había cumplido su cometido...hacer que el lector se estremezca, impresione y sorprenda de forma incomparable, logrando así que el mensaje perdure en su memoria. En realidad es el fin último de todo artista no?