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viernes, 7 de agosto de 2009

La iniciativa



Releyendo "Las fuerzas morales" de José Ingenieros, publicado por Losada en 1925, me encontré con este pensamiento tan lúcido como actual:

"Son hombres los que aran su propio surco. Toda creación es fruto de la libre iniciativa y llega a su término sostenida por el sentimiento de independencia. Cuando has aprendido a querer, y sabes lo que quieres, no te detengas en buscar fuera de ti los medios para ejecutarlo. Ninguna escuela, ninguna secta, ninguna camarilla, podrá sentir como tú, intensamente, el ideal de arte, de verdad, de justicia, que tú mismo has concebido y que solo tú puedes realizar. Poeta o filósofo, apóstol o artesano, ten confianza en ti mismo, no sigas rutas ajenas, no subordines tu voluntad a otras voluntades, no te ampares de sombras que acompañan ni persigas protecciones que atan. De los que saben más, aprende, sin imitarlos; de los que ofrecen más, apártate, no pidas. Si eres capaz de realizar tu ideal, no los necesitas; si impotente, nadie te capacitará para realizarlo. Quiere, quiere con firmeza, con toda tu mente y con toda tu razón, poniendo en querer lo mejor de ti, la fe de tus fuerzas morales... Joven es quien siente dentro de sí la fuerza de su propio destino, quien sabe pensarlo contra la resitencia ajena, quien puede sostenerlo contra los intereses creados. Sin ideales no puede haber iniciativa".
(la imagen: arte textl inca: Tupa-inca-tunic)

domingo, 26 de julio de 2009

Bajando la guardia


A los que son un poco obsesivos como yo, nos viene bien aprender a ver con más soltura la realidad. Nos viene bien ver que no todo puede estar acomodado en los estantes, que a veces las cosas no tienen que ocupar un lugar determinado, que no todo tiene que salir perfecto, que la vida es desorden y caos contínuo. Nos viene bien aprender a disfrutar del tiempo libre, de la falta de rutinas y horarios.
También nos es altamente conveniente saber que no importan tanto los resultados ni los objetivos, que en definitiva lo más importante es el proceso, el camino; también nos beneficia conocer que existen otras formas de motivación además de la responsabilidad, el esfuerzo y la obligación.

No digo que sea un aprendizaje fácil, solo estoy diciendo que a los obsesivos como yo nos viene bien bajar un poco la guardia y dejar que el viento nos despeine!!!

viernes, 14 de noviembre de 2008

Lo que te Mueve en la Vida



Advierto que lo que voy a transcribir es un artículo publicado en una revista femenina mexicana... quizás parezca o resulte algo cursi, pero me gustó y me levantó un poco el ánimo, así que creo que vale compartir su texto.

El autor es Walter Riso (http://www.walter-riso.com) autor de muchos libros super interesantes, psicólogo argentino, que sigo desde hace tiempo y me gusta bastante. (Por estos días estoy releyendo de él: Los límites del amor, que en otra oportunidad voy a comentar)


"¿Qué te hace vibrar? ¿Qué cosa te sacude desde adentro y te quita la respiración, así sea por unos cuantos segundos? ¿Qué fuerza te hace ascender y después no quiere hacerte bajar? Hay algo que no podemos entender y que nos ocurre muy de tanto en tanto, de manera inexplicable. A veces un curioso vigor nos resucita de la monotonía. Todas las personas tenemos algún milagro pasional escondido que nos empuja, que nos mueve al compás de un ritmo personal no imitable: impulso vital, interés absorbente, sentido de vida.

¿Qué te mueve? Pero no desde la teoría o la carga de los conceptos, sino de verdad, con los huesos y las entrañas. ¿Qué te hace conmocionar hasta perder el norte y encontrarte cara a cara con la brillantez del ingenio o la oscura sombra de la tristeza? Es que en un instante se puede justificar la vida entera o desechar la muerte.

Los motivos para vivir pueden ser tan pocos y tan grandes, o tantos y tan estúpidos. Lo importante es que sean tuyos, que aparezcan con cada pulsación y se expulsen en cada bocanada de aire que te mantiene en pie. ¿Hace cuánto no te emocionas sin "razones valederas", o con aquel beso inesperado, ilógico, que alguien te regala por la espalda? La modorra te ha vuelto torpe, ya no persigues imposibles, ya no te dejas asfixiar por la ilusión, ya no te seducen las quimeras. Y si nada te mueve y nada te sorprende y apenas te ríes y casi nunca te sonríes con el alma dispuesta, te estás apagando. Necesitas el frenesí de la irreverencia de tanto en tanto, como cuando la lluvia no te molesta y dejas que el amanecer se meta por tu piel.

O cuando el jefe empieza a parecerse a un rinoceronte de corbata y la oficina una jaula repleta de micos bien educados. Sé que te pasa alguna vez, y aunque te asustas, lo disfrutas porque secretamente tienes el don de emocionarte hasta rabiar, de vibrar bajo el calor de una idea, de bailotear en la meta que parecería inalcanzable, de producir vida, de mirar al sol cara a cara, de "soplar en el viento" (como dice la vieja canción), de indignarte, amar y arrugarte.

No te resignes a la quietud, a la impasible habituación, a la rutina atrevida y arrogante que ostentan los aburridos. Movilízate como una manifestante de tu propia identidad, deja que tus creencias sanas te rebasen, explora el gusto de sentir los sentidos, pégate a lo que te mueve, a lo que te incomoda.

No te resignes a vivir de la mano de la mediocridad apoltronada en lo predecible, siempre lo predecible. Pregúntate qué quieres de verdad, qué añoras en ese relámpago infinitesimal antes de dormir, qué te revoluciona esencialmente. Júrate a ti misma que nunca dejarás apagar la "llama doble" que alumbra tu interior. ¡Enciende una fogata en tu corazón! Sólo así estarás viva".

(El Miró es "Le Banquet")