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viernes, 7 de agosto de 2009

La iniciativa



Releyendo "Las fuerzas morales" de José Ingenieros, publicado por Losada en 1925, me encontré con este pensamiento tan lúcido como actual:

"Son hombres los que aran su propio surco. Toda creación es fruto de la libre iniciativa y llega a su término sostenida por el sentimiento de independencia. Cuando has aprendido a querer, y sabes lo que quieres, no te detengas en buscar fuera de ti los medios para ejecutarlo. Ninguna escuela, ninguna secta, ninguna camarilla, podrá sentir como tú, intensamente, el ideal de arte, de verdad, de justicia, que tú mismo has concebido y que solo tú puedes realizar. Poeta o filósofo, apóstol o artesano, ten confianza en ti mismo, no sigas rutas ajenas, no subordines tu voluntad a otras voluntades, no te ampares de sombras que acompañan ni persigas protecciones que atan. De los que saben más, aprende, sin imitarlos; de los que ofrecen más, apártate, no pidas. Si eres capaz de realizar tu ideal, no los necesitas; si impotente, nadie te capacitará para realizarlo. Quiere, quiere con firmeza, con toda tu mente y con toda tu razón, poniendo en querer lo mejor de ti, la fe de tus fuerzas morales... Joven es quien siente dentro de sí la fuerza de su propio destino, quien sabe pensarlo contra la resitencia ajena, quien puede sostenerlo contra los intereses creados. Sin ideales no puede haber iniciativa".
(la imagen: arte textl inca: Tupa-inca-tunic)

viernes, 12 de junio de 2009

Me enseñará - Bebe


El aire se respira, huele a tierra mojá
Mi perro duerme a mi pié, él cuida de mi hogar
El tiempo se para aquí, mi amor está a punto de llegar..
El tiempo se para aquí, aquí encuentro la paz..
o oooo ....a..aaaaaa

La curva de la carretera, me invita a viajar..
Hay tanto por recorrer, tanto por conocer
El no pasear te hace pequeño, mi alma pide más..
Mi amor llega en la tortuga, él me lo enseñará
..o.ooo a.aaaa

Me enseñará, la voz del mar, me enseñará a no llorar
Me enseñará a reconocer que hay daños que te enseñan a crecer
Me enseñará a ver sus ojos, aunque él no esté.....
y a escuchar mi perro



miércoles, 3 de junio de 2009

Estado de Contemplación

Debo reconocer que después del cumple de 15 de mi hija me quedé tildada, en una especie de estado contemplativo. Estos eventos son momentos importantes en nuestras vidas. Hacemos balances, traemos recuerdos a nuestra mente y a nuestro corazón, vemos fotos viejas, vemos lo grandes que están nuestros hijos, y qué maduros (?) nos vemos nosotros! Nos ponemos a pensar en las cosas que hicimos bien, y en las que pudieron ser de otra forma. Sirven también para reunirnos con gente que queremos y con gente que quizás no queremos tanto. Sirven para darnos cuenta que la vida es esto que nos está pasando ahora, y que depende de nosotros el color que le damos.

sábado, 28 de febrero de 2009

Un inquilino llamado Parkinson



por Gerardo Otto VLASICH

Vean todos los señores propietarios
que terrible jugarreta del destino
soportar a un gringo prepotente
hace más de diez años de inquilino

Empezó como siempre lo hacen todos
prometiendo lo bueno y lo mejor
Me dijo que era tímido y callado
y por eso temblaba de emoción.

El contrato lo firmó con nombre falso
varios años después me fui a enterar
porque Parkinson tiene mala fama
y no hay forma que le quieran alquilar

Le renté el lado derecho del cerebro
y el ladino ahí nomás se entusiasmó
sobre todo al tomar conocimiento
de que yo era joven, zurdo y cabezón

Renové dos veces el contrato
pues prometía que pronto se iba a ir
por no pelearme con ese caradura
hasta quise aprender a convivir

Muchas veces me acusó de ser injusto
cuando le digo que no lo aguanto más
y que en cambio le tendría que dar gracias
pues gracias a él dejé de trabajar.

Con la idea de lograr desalojarlo
contraté los más famosos abogados
un estudio jurídico importante
del doctor Levodopa y asociados.

Pero al final me terminaron convenciendo
y escuchen muy bien lo que les digo
si no podes desalojar a tu inquilino
es mejor que trates de ser su amigo

Gerardo tiene 46 años, es músico y docente, poeta amateur y lector desaforado

(La pintura es un Guernica)

martes, 10 de febrero de 2009

La mirada


Es obvio que mirar no es lo mismo que ver. Nuestra mirada sobre el mundo, sobre la realidad y sobre las personas, tiene un poder infinito sobre nuestros pensamientos. Hay miradas que son atractivas, especiales, exlusivas, creativas, productivas, entusiastas. Esas miradas son las que me gustan.

jueves, 22 de enero de 2009

Laburo interno














Las vacaciones son un buen momento para poder pensar... en uno y en sus circunstancias...
Aquí van algunos de mis últimos pensamientos:

* 28 años parece mucho pero no es nada!!

* A pesar del paso del tiempo, somos básicamente las mismas personas que fuimos tiempo atrás

* Está bueno reconciliarse con la historia de uno, pero es mejor y más provechoso mirar para adelane y no bucear tanto en el pasado

* No tengo que subestimar mi intuición

* Me sigue costando poner límites y muchas veces no sé cómo hacerlo

* No debería enojarme cuando los otros no hacen lo que yo quiero o espero que hagan

* Puedo estar sola y disfrutarlo, y no morir en la desesperación

* Mi bienestar general depende exclusivamente de mi, de mis pensamientos, de mi actitud, y no de nada exterior que pueda proporcionármelo

* "Cambio" no significa necesariamente "estar mejor", sino de nuevos caminos para explorar

* Aferrarse a caprichos, ideas fijas y obsesiones no hace otra cosa que cerrar la perspectiva

* Se puede dar, sin ser generosos "realmente"

* Por más que sea la más fervorosa defensora de la "empatía", muchas veces me cuesta ver al otro, ver lo diferente, aceptarlo y aceptar la realidad

* No alcanza con mi voluntad para que ocurran ciertas cosas

* Ir poniendo en práctica el centrarme en lo que deseo ser, hacer y tener me permitió estar mucho mejor que hace unos años atrás

Boludeces no tan boludeces que me afloran en una noche de enero caluroso.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El pasado...



A través de la Red de Redes...24 años después me llega de vuelta esta frase que yo les entregué a mis compañeros de 5º año del Comercial 30, de Villa Luro, el último día de clases.
Me sigue siendo significativa....

“Cuando mires hacia atrás y puedas recorrer momentos de tu vida, quizás no retengas nombres, pero sí instancias compartidas. Encontrarás en tus recuerdos personas maravillosas que han llenado de felicidad aquellos días.
En tí está seguir siendo feliz en el sinuoso camino de la vida. Quizás mañana un amigo toque a tu puerta, ábrela y repite tus momentos pasados.
Vive!!!!!"


La pintura está expuesta en el Museo Municipal de Bellas Artes de la ciudad de Córdoba.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El recuerdo de un Grande


El viernes pasado estuve en Villa Carlos Paz. Y paseando por la calle principal me encontré con el cartel de la obra de teatro que el verano pasado produjo JORGE GUINZBURG. La verdad es que me conmovió verlo asi, sonriente...como siempre, y lo evoqué. Un grande realmente!!!

viernes, 14 de noviembre de 2008

Lo que te Mueve en la Vida



Advierto que lo que voy a transcribir es un artículo publicado en una revista femenina mexicana... quizás parezca o resulte algo cursi, pero me gustó y me levantó un poco el ánimo, así que creo que vale compartir su texto.

El autor es Walter Riso (http://www.walter-riso.com) autor de muchos libros super interesantes, psicólogo argentino, que sigo desde hace tiempo y me gusta bastante. (Por estos días estoy releyendo de él: Los límites del amor, que en otra oportunidad voy a comentar)


"¿Qué te hace vibrar? ¿Qué cosa te sacude desde adentro y te quita la respiración, así sea por unos cuantos segundos? ¿Qué fuerza te hace ascender y después no quiere hacerte bajar? Hay algo que no podemos entender y que nos ocurre muy de tanto en tanto, de manera inexplicable. A veces un curioso vigor nos resucita de la monotonía. Todas las personas tenemos algún milagro pasional escondido que nos empuja, que nos mueve al compás de un ritmo personal no imitable: impulso vital, interés absorbente, sentido de vida.

¿Qué te mueve? Pero no desde la teoría o la carga de los conceptos, sino de verdad, con los huesos y las entrañas. ¿Qué te hace conmocionar hasta perder el norte y encontrarte cara a cara con la brillantez del ingenio o la oscura sombra de la tristeza? Es que en un instante se puede justificar la vida entera o desechar la muerte.

Los motivos para vivir pueden ser tan pocos y tan grandes, o tantos y tan estúpidos. Lo importante es que sean tuyos, que aparezcan con cada pulsación y se expulsen en cada bocanada de aire que te mantiene en pie. ¿Hace cuánto no te emocionas sin "razones valederas", o con aquel beso inesperado, ilógico, que alguien te regala por la espalda? La modorra te ha vuelto torpe, ya no persigues imposibles, ya no te dejas asfixiar por la ilusión, ya no te seducen las quimeras. Y si nada te mueve y nada te sorprende y apenas te ríes y casi nunca te sonríes con el alma dispuesta, te estás apagando. Necesitas el frenesí de la irreverencia de tanto en tanto, como cuando la lluvia no te molesta y dejas que el amanecer se meta por tu piel.

O cuando el jefe empieza a parecerse a un rinoceronte de corbata y la oficina una jaula repleta de micos bien educados. Sé que te pasa alguna vez, y aunque te asustas, lo disfrutas porque secretamente tienes el don de emocionarte hasta rabiar, de vibrar bajo el calor de una idea, de bailotear en la meta que parecería inalcanzable, de producir vida, de mirar al sol cara a cara, de "soplar en el viento" (como dice la vieja canción), de indignarte, amar y arrugarte.

No te resignes a la quietud, a la impasible habituación, a la rutina atrevida y arrogante que ostentan los aburridos. Movilízate como una manifestante de tu propia identidad, deja que tus creencias sanas te rebasen, explora el gusto de sentir los sentidos, pégate a lo que te mueve, a lo que te incomoda.

No te resignes a vivir de la mano de la mediocridad apoltronada en lo predecible, siempre lo predecible. Pregúntate qué quieres de verdad, qué añoras en ese relámpago infinitesimal antes de dormir, qué te revoluciona esencialmente. Júrate a ti misma que nunca dejarás apagar la "llama doble" que alumbra tu interior. ¡Enciende una fogata en tu corazón! Sólo así estarás viva".

(El Miró es "Le Banquet")

jueves, 6 de noviembre de 2008

Vínculos cada vez más frágiles...


En la nota/entrevista hecha al sociólogo Zygmunt Bauman por Cecilia Diwan, publicada en La Nación del miércoles 5 de noviembre titulada: "Consumir más es el camino a la inclusión" aparecen algunos conceptos que suelen retumbar mi pensar. Y verlos expresados tan claramente me ayudan a poder intentar dar algunos primeros pasos para no quedarme en la "resistencia" conservadora e ir aceptando los cambios...

Aquí van algunos párrafos más destacados para mí:

"Cada vez más tendemos a pensarnos, a apreciarnos o degradarnos sobre la base del patrón de los productos de mercado. Ir de compras y consumir significa, hoy en día, invertir individualmente en la propia membresía social. El consumo es inversión en la autoestima individual".

"...Ya no se espera que nadie se conforme con lo que tiene y con lo que es. Si alguna pieza de los instrumentos utilizados a diario, de la red de contactos humanos o del propio cuerpo pierde su encanto, se la extirpa y se la reemplaza por otras piezas de repuesto, nuevas o mejoradas. Los consumidores son entrenados desde el nacimiento. La mentalidad de desechar se ha convertido en el objetivo principal de la educación a la que las empresas someten a sus futuros clientes desde muy temprana edad".

"...Por ejemplo, quien busca una pareja ideal por Internet selecciona a una persona en una página de citas, como si fuera un corte en el mostrador de la carnicería. Pero el amor no es algo que pueda ser simplemente encontrado. Debe ser constantemente resucitado, reafirmado, atendido y cuidado. La creciente fragilidad de los lazos humanos tiene como resultado la escasa popularidad de los compromisos de largo plazo y el vaciamiento de todo deber excepto de aquellas obligaciones para con uno mismo. El amor tiende a ser visto o como perfecto desde el principio o como fallido".

A la pregunta de si se puede ser libre si no hay seguridad?
El sociólogo responde: "La libertad viene en conjunto con los riesgos, y los riesgos implican inseguridad"...

En este punto me permito hacer un agregado personal... creo que la libertad no implica seguridad, pero sí implica asumir responsabilidades, poner y ponernos límites, elegir, decidir, darnos permiso para ver cuáles son nuestros verdaderos deseos y poder ponerlos en marcha con entusiasmo!!!!.

(El copyright de la foto es de La Nación)

sábado, 11 de octubre de 2008

La Felicidad


Parece ser que la página de la BBC reveló que hay científicos que pretenden haber resuelto uno de los misterios más grandes de la humanidad con auxilio de una fórmula matemática: P + (5xE) + (3xH) = FELICIDAD, donde P son las características personales (la apariencia física, capacidad de adaptación, resiliencia), E (salud, estabilidad económica y vínculos de amistad) y H las necesidades de orden superior (autoestima, expectativas sobre el futuro, sentido del humor). Con sólo responder a cuatro preguntas, a cuyas respuestas se les asigna un puntaje que va de 1 a 10, seremos capaces de obtener el resultado de la ecuación.

Otros estudios, como la Psicología del bienestar subjetivo, considera que hay tres factores que inciden en esa condición: un estado de ánimo positivo, es decir presencia de sentimientos placenteros tales como alegría o satisfacción; la ausencia relativa de sentimientos displacenteros tales como temor, ira o tristeza; y los juicios personales sobre el grado de satisfacción.

Para el hedonismo psicológico, los placeres subjetivos son el medio para deteminar la moralidad de los actos. Entonces, la felicidad consiste en episodios o en estados de ánimo puramente subjetivos. Según esta línea de pensamiento, es sabio disfrutar los placeres momentáneos, en lugar de saborear los pasados, o de soñar con los futuros. Pero además los únicos goces que uno puede sentir son aquéllos que uno experimenta por sí mismos en el cuerpo, pues los placeres, al igual que los dolores, son intransferibles.

Pero, el ser humano, acosado por un deseo que se renueva, siempre distinto y demandante, se encuentra condenado a experimentar una y otra vez, la insatisfacción. Y de su tensión psicológica entre el deseo y la frustración nace el sufrimiento.

En este derrotero cíclico, cuando el deseo errante ha perdido su objeto, la vida humana se nos aparece como una suerte de péndulo que, meciéndose entre el dolor y el tedio, busca una sentido donde no lo puede hallar.

El aburrimiento, máscara y lacayo del vacío existencial, se apodera entonces del individuo condenado, por su estructura misma, a una abulia suicida. Abulia que parece ser un sello distintivo de una cultura sedienta de sentido, contraparte existencial de la euforia consumista de autos, lavavajillas y cámaras digitales.


Extracto de: La Felicidad/ por Diana Cohen Agrest, publicado en ADN Cultura del 23/08/08.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Entusiasmo

Aqui lo copio:


•LEER
•REIR
•VER REIR A MIS HIJAS
•VER REIR A LA GENTE
•EL DINERO
•EL SOL
•EL CIELO
•EL MAR
•LA MUSICA
•EL ARTE
•VER REVISTAS DE DISEÑO Y DECORACION
•EL AMOR
•CHARLAR Y ESCUCHAR A GENTE INTERESANTE
•CONOCER GENTE NUEVA
•VER CAMBIOS EN ACTITUDES MIAS
•VER CAMBIOS EN ACTITUDES DE OTRA GENTE
•VER GENTE ENTUSIASMADA
•LOS HOMBRES EMPRENDEDORES

Qué interesante ejercicio ponernos a escribir lo que nos entusiasma...

lunes, 29 de septiembre de 2008

Balances...


Como casi siempre me pasa, a medida que se va aproximando mi cumpleaños, se me da por hacer balances... Algo así como sacar cuentas, pero con los afectos... Este año tiene la particularidad de que, contrariamente a otros, en vez de ponerme a pensar todo lo que no hice o lo que quisiera hacer o lo que ya no voy a poder hacer, se me dio por ponerme a contar todas las expresiones de afecto, de cariño y de amor que recibí este ultimo tiempo, y me puse realmente contenta. Entre sueños, en mi madrugada insomne, en vez de ver pasar las ovejitas de un lado a otro de la cerca, iba visualizando por ejemplo:


* un paseo en lancha por el Tigre en un día de verano

* un plato de fideos con estofado casero y con el vinito que tanto me gusta

* un libro llegado desde Portugal y con una dedicatoria del propio autor

* un recuerdo de aquellos años de secundaria acercado por un encuentro virtual

* un chal rojo tejido a mano

* una silla Thonet que perteneció a mi abuela

* un libro de autoayuda comprado por mi vieja

* una foto de un jacarandá o de un cerezo en flor

y así, otras tantas que ahora no recuerdo...

En fin...si, ya se que son todas cosas materiales, pero cada una de ellas encierra un valor muy importante para mi, todas representan a las personas que de una u otra manera estuvieron presentes en este momento mío.

Me gusta poder ir aprendiendo a valorar lo que la vida me da, sin pretensiones de más, sin expectativas exageradas, como las que suelo tener a menudo. Será que me estoy haciendo más grande? UFFFFFFFFF

(La pintura es el Angel Abstracto de Kandinsky, me encanta!)

domingo, 14 de septiembre de 2008

Te gusta el que te hace cambiar....


Coincido con Alejandro... (Rozitchner) cuando dice: Te gusta el que te hace cambiar...


"Me dí cuenta de que el elemento determinante en una historia de amor es el hecho de que el otro te haga cambiar. Eso es lo que hace que una persona nos resulte atractiva, interesante, agradable, que sea deseada. Es cierto, depende del tipo de persona que uno sea. Hay quien está en la vida buscando modos de crecer y a quien por el contrario trata de no hacer olas. Pero creo que esta caracterización sirve para las relaciones a las que podemos llamar “logradas”: relaciones en las que los involucrados dan forma al proceso de su desenvolvimiento, relaciones de crecimiento, las que traen a uno la felicidad del avance".

jueves, 10 de abril de 2008

Tristes vs. Melancólicos


Releyendo cosas viejas encontré un ensayo de Santiago Kovadloff sobre las propiedades del triste:

Dice:
El triste es triste porque aquello que le falta -ya sea porque nunca lo tuvo o bien porque lo perdió- también lo constituye. Aventuro un paso más: a diferencia de la melancolía que arrasa, creo que la tristeza muchas veces fortalece y adecenta.
... Sólo una vida de veras lograda conoce la radicalidad de los grandes fracasos, ésos que no resultan de lo que nos pasa sino irremediablemente de lo que somos.
La tristeza es mansa, suave, se insinúa. No irrumpe jamás con violencia ni florece en la desesperación. No clama ni estalla. Se filtra, gotea, es levedad. La tristeza es ese dejo de profunda y serena incomprensión o insuficiencia que corona todo saber, todo hacer, todo creer.
Hay, claro que sí, algo de estoico en el triste. Sobre todo si al estoico se lo entiende como aquel que ha aprendido a ser ecuánime con el dolor, a tratar con él sin dejarse consumir por el padecimiento.
Entre todos los seres vivos que podemos conocer, sólo el hombre, es capaz de contemplar. Contemplar es la actividad preeminente del triste. El triste que parece ausente, en verdad no lo está. Está, eso sí, abstraído, modelado por su ausencia. El del triste es, pues, un estatuto posterior al del perdedor. Posterior y superador. Al infundir en su pena rango subliminatorio, el triste puede perfilarse como un sujeto que sufre y no verse reducido al dolor que lo consume. Pero si bien no consiste en su abismo, tampoco sin ese abismo, puede consistir. Carga con sus muertos, no los abandona, y ello prueba que ha sobrevivido. El melancólico en cambio, perdedor por excelencia, sólo se deja ver como expresión de los muertos que lo abruman y con los que, por eso mismo, no logra cargar. Mientras el melanco brilla por su ausencia como persona, en el triste la ausencia resplandece bajo la forma innovadora de una creación. Y ésta es, curiosamente, su alegría. La alegría de superar la inmovilidad que busca imponerle su pena. El destino ulterior que a ella sabe infundirle constituye la materia de su módico entusiasmo, la expresión de su contenido. De su singular contento de alquimista.

jueves, 24 de enero de 2008

Todo final es el comienzo de algo nuevo...


Nunca les pasó de estar terminando de leer un libro y no querer que se acabe...? Empezar a pausar la lectura para hacer durar un poquito más la intriga del final???
Mirar como loca la biblioteca y la mesita de luz buscando entre la pila de libros sin leer, o leídos a medias, tratando de elegir el que captará nuestra próxima atención? O buscando entre tanta reseña alguno que justo coincida con nuestro momento, nuestro búsqueda o nuestro interés? El que pasará a ocupar ese lugar único y exlusivo en la cartera, en la mesa, en la cama, en el sillón, en el colectivo...?

jueves, 29 de noviembre de 2007

Mientras tanto


Pablo me envío este, su texto. A través de él puedo empezar a conocerlo...aunque todavía no lo haya visto en persona.
(La imagen es El Beso de Klimt)

"En cuanto a la observación de mí mismo. Me obligo a ella aunque sólo sea para llegar a un acuerdo, con este traje de carne que me prestó la vida para sentirme un individuo, con quien me veré forzado a convivir hasta el fin, pero una familiaridad de casi cincuenta años guarda todavía muchas posibilidades de error. Empleo mi inteligencia para ver de lejos y desde lo alto mi propia vida, que se convierte así en la vida de otro, así descubro que mi vida tiene contornos menos definidos que la más media de la demás gente. Como suele suceder, lo que no fui es quizá lo que más la define. Veo allí mi naturaleza formada por partes de instinto y partes de cultura. aquí y allá afloran los granitos de lo inevitable, por todos lados los desmoronamientos del azar y la ansiedad. En este desorden, percibo la presencia de una persona, pero su forma está casi siempre configurada por la presión de las circunstancias. No soy de los que afirman que sus acciones no se les parecen, al contrario, ellas son mi única medida, el único medio de grabarme en la memoria de los demás y aún en la mía propia. La imposibilidad de seguir expresándose y modificándose, por la acción en el tiempo, es lo que constituye la diferencia entre un muerto y un ser viviente.
Uno está hecho de tiempo, que le permite la acción, pero no sabemos a ciencia cierta de cuanto disponemos.
Al final, inexorablemente, nos aguarda la muerte, y es increíble la tenacidad con que nos aferramos a ese traje que nos prestó la vida para pasear nuestra individualidad por el planeta. Y no es que me asuste la muerte, eso creo comprenderlo desde hace mucho. Es que a la muerte la encarcelé en una jaula de ideas y razonamientos de absoluta precisión y ella, con la sumisión propia de los que tienen paciencia infinita, porque saben que al final siempre ganan, se queda allí mansamente aguardando su hora. Lo que verdaderamente me preocupa son los cinco minutos previos, cuando la química de la muerte deshaga los cerrojos de la prisión que le impuse y comience su inexorable trabajo mientras todas las células de mi cuerpo se aferran con dolorosa desesperación a eso que llamamos vida. Pero al menos me quedará el recurso de resignarme a mis gritos. Hace tiempo ya que no me interesa ni el principio ni el fin. Hace tiempo llegué a la conclusión que lo único importante que tenemos es el mientras tanto.
Y mientras tanto trato, en lo posible de diferenciarme de los demás. Siendo a la vez más sumiso y más libre de lo que ellos se atreven a ser. Casi todos desconocen por igual su justa libertad y su verdadera servidumbre. Maldicen sus ataduras, a veces se jactan de ellas. Por lo demás sus tiempo transcurre en vanas licencias, no saben forjar para si mismos el más ligero de los yugos. En cuanto a mí, busco más la libertad que el poder, y el poder sólo si favorece mi libertad. Me interesa encontrar una técnica, una bisagra donde nuestra voluntad se articule con el destino, donde la disciplina secunde a la naturaleza en vez de frenarla. Entiéndase bien: no se trata de la dura voluntad del tenaz, tampoco una negativa o una elección abstractas, que insultan las condiciones de nuestro mundo pleno, continuo, formado de objetos y cuerpos. Sueño con una aceptación más secreta, más íntima, más profunda o una voluntad más flexible. La vida debe ser para mí como un caballo a cuyos movimientos nos plegamos, pero sólo después de haberlo adiestrado. Como todo, absolutamente todo, es una decisión del espíritu, que entraña la adhesión del cuerpo, me esforzaré en alcanzar gradualmente ese estado de libertad - o sumisión - casi puro. Buscar primero la simple libertad de los momentos ociosos, de momentos libres, toda vida bien ordenada los debe tener, y quien no sepa crearlos, no sabe vivir. Hay que ir más allá y practicar una libertad alternativa: las emociones, las ideas, los trabajos, deberían ser interrumpidos a cada instante y luego reanudarlos y así con la certidumbre de poder ahuyentarlos o llamarlos a cada momento, les quito toda posibilidad de tiranía y a mí todo sentimiento de servidumbre.
Pero el mayor rigor lo aplico a la libertad de aceptación, la más ardua de todas. Asumir mi estado y mi condición de dependencia, la sujeción perderá lo que pueda tener de amargo o indigno, si acepto ver en ella un ejercicio útil. Elegir lo que tengo, exigiéndome tan sólo tenerlo totalmente y saborearlo lo mejor posible. Los trabajos más tediosos se cumplen sin esfuerzo a poco que me apasiono por ellos. Tan pronto un objeto me repugna, lo convierto en tema de estudio, forzándome a extraer hábilmente de él un motivo de alegría. Aún en la hora de mi peor desastre, y lo he tenido, he visto llegar el momento en que el agotamiento lo privaba de una parte de su horror, en que yo lo hacía mío al aceptarlo.
Y en esta forma, con una mezcla de reserva y audacia, de sometimiento y rebelión cuidadosamente concertados, de exigencia y concesiones, trato finalmente de aceptarme a mí mismo.
Al aceptarme, también debo aceptar que el amor es lo único que da a mi espíritu la infinita bendición para la subsistencia, y sólo él mantiene intacto el fuego de la vida, esa razón de existencia, esa fuente infinita de energía, ese calor capaz de derretir el hielo de la tristeza gris.
El juego misterioso que va del amor a una persona al amor al cuerpo de ella, me parece tan bello como para consagrarle una de las partes más importantes de mi vida. Las palabras engañan, puesto que la palabra amor (de pareja) lleva implícita la palabra placer, y esta, abarca realidades contradictorias, comporta a la vez las nociones de tibieza, dulzura, intimidad de los cuerpos y las de violencia, agonía y grito. Reconozco que la razón se confunde frente al prodigio del amor, frente a esa extraña obsesión por la cual nuestro vestido de carne, aquel que nos prestó la vida, puede llegar a inspirarnos un deseo tan apasionado, simplemente porque está animado por una individualidad diferente, la que nos inspira todos los movimientos sensuales y nos pone en presencia del otro, que nos implica en las exigencias y las servidumbres de la elección.
Y como ya dije antes, que toda decisión del espíritu entraña la adhesión del cuerpo y viceversa, cuando elegimos tenemos que estar dispuestos a entregarnos a ese estado de sumisión o libertad casi puro: al elegir nos sometemos a las servidumbres pero también exigiremos del otro todo aquello que alimente nuestra subsistencia, el fuego de la vida, esa fuente de energía, ese calor.
Ese estado de sumisión o libertad debe ser parejo y recíproco, como ya dijo alguien “nunca ví crecer un ciprés a la sombra de otro ciprés”, con esto quiero expresar que una pareja es una comunión de individualidades, las que se deben respetar para así lograr lo que yo llamo “un hombre entero”.
Un hombre entero lo forman una mujer y un hombre dispuestos a compartir sus estados de sumisión y libertad sin perder la individualidad, es una comunión de espíritus dispuestos a gozar de las exigencias y las servidumbres de la elección.
Todo esto se llega a lograr por ese prodigio que damos en llamar comunicación. Esa maravillosa creación del hombre, como especie, que es el lenguaje nos permite: darnos a conocer, transmitir nuestros pensamientos y pareceres, nuestras costumbres, nuestros caprichos, nuestros dolores, las insatisfacciones, nuestras realidades impuestas por el mientras tanto sometido a la presión de las circunstancias, nuestras libertades y nuestras servidumbres de la vida. La comunicación nos permite hacernos saber hasta donde nuestra individualidad está dispuesta a soportar, en cada mientras tanto, las exigencias y servidumbres de nuestra otra mitad, por nosotros elegida. Cuando y mientras esté presente, la comunión se transforma en un maravilloso concierto, donde no importa si algún instrumento desafina siempre que por lo menos la mitad de ellos concuerden en ese delicado equilibrio que es la comunión de instrumentos que hacen la armonía de la orquesta.
Pero entiéndase bien, cuando ese delicado equilibrio que implica esta comunión se rompe pasa a ser inmediatamente una competencia de individualidades, un capricho de cada mitad y en este punto veremos horrorizados la agonizante muerte del amor, el apagarse lenta pero inexorablemente ese fuego de vida, perder aquella razón de existencia, comenzaremos a sentir ese frío y áspero hielo de la tristeza gris, seremos nuevamente “la mitad”, viviremos el duelo que implica la muerte del amor. Pero como ya aprendimos que, el mientras tanto permite llegar el momento, en el cual el agotamiento la priva de una parte de su horror, en que la hacemos nuestra al aceptarla, y por la otra parte la convertimos en tema de estudio, tratando de extraer hábilmente de ella una razón que acreciente nuestra experiencia entonces, esta parte perderá lo que pudiera tener de amargo o indigno, si aceptamos hacer de ella un ejercicio útil que mejore nuestro mientras tanto".