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sábado, 6 de febrero de 2010

estrés post vacaciones...


Quién nos entiende?

Trabajamos duro todo un año, incluso, en algunos casos, hasta horas extras, para poder tener y disfrutar las vacaciones tan soñadas... Por fin esas vacaciones llegan, abordamos el viaje cual caballos (o yeguas) desbocados con los ojos más que abiertos y todos los sentidos despiertos para captar y guardar en nuestra memoria esos paisajes y esas imágenes nuevos e impactantes. Con el fin de los días felices de descanso llega un sentimiento ambiguo: el placer de haber cumplido un deseo, de haber logrado un objetivo, de haber conocido un lugar nuevo; y la terrible sensación de que ya se terminó la tranquilidad, de que "debemos" volver a nuestras "obligaciones" a nuestras "responsabilidades", y que todo empieza de nuevo. Es precisamente en ese momento cuando algunos nos deprimimos, nos estresamos y nos ponemos melancólicos, sin nada de ganas de trabajar y mucho menos de pensar en agendas, proyectos o planes.

Será cuestión de poner punto muerto y esperar que el dinamismo nos resurja y entre otras cosas empecemos a pensar en el próximo viaje, porque después de todo:

"Que es viajar? Cambiar de lugar? No. Cambiar de ilusiones y de prejuicios" (Anatole France)

viernes, 20 de febrero de 2009

Resiliencia


Una de sus definiciones dice que es la capacidad que tienen las personas para sobreponerse al dolor emocional y para seguir proyectándose al futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores o de condiciones adversas. El concepto de resiliencia se podría corresponder con el término “entereza”.

Admiro a aquéllas personas que, rápidamente, pueden dar vuelta la página después de algún fracaso, de alguna decepción o de alguna frustración, de cualquier índole; y que siguen su camino relajadamente.
Cada tanto me pregunto qué nivel de resiliencia tengo, y si se puede aprender a tener más resiliencia? Quiero creer que sí!

En: Revista Rumbos Nro. 6 Octubre de 2003

Se enumeran algunos tips relacionados:
“Existen tres pilares que sostienen la capacidad de resiliencia»:

1) La capacidad de juego. No tomarse las cosas tan a pecho, ni que el temor impida hallar las salidas. Y en esto el sentido del humor, el “mirar las cosas como desde el revés de un larga vista permite tomar distancia de los conflictos. La creatividad, la multiplicación de los intereses personales, los juegos de la imaginación relegan esas causas de alarma a su justo lugar, relativizarlas para no deprimirse.
2) La capacidad de encarar las situaciones con un sentimiento de esperanza. Y para ello es fundamental tener al menos a alguien en quien depositar los afectos, admiración, qué sirven como guías y estímulo. Es lo que en el lenguaje común de los grupos de resiliencia se conoce como “engancharse”. Esto que viene a veces naturalmente con el modo de ser de la persona, puede ser estimulado por educadores y terapeutas. Son esenciales asimismo las llamadas redes de sostén o de contención, vínculos que enriquecen e impiden que la persona se sienta en una intemperie vital. Amigos, un maestro, una comunidad barrial, los grupos de resiliencia obran con apoyo y estímulo permanentes.
3) El auto sostén. Se puede resumir como un mensaje que la persona elabora para si misma. “Yo sé que esto me va a pasar”, se dice ante un mal trance. O sea: “Me quiero, confío en mí, me puedo sostener en la vida".

Para consolidar la resiliencia, tenemos derecho:
1- A ser tratados con dignidad y respeto.
2- A equivocamos y ser responsables de nuestros propios errores.
3- A tener nuestras propias opiniones y nuestros propios valores.
4- A tener nuestras propias necesidades, tan importantes como las de los de demás.
5- A experimentar y expresar nuestro pensamiento propio, así como a ser sus únicos jueces.
6- A cambiar de opinión, idea o línea de acción.
7- A protestar cuando somos tratados con injusticias.
8- A intentar cambiar lo que no nos satisface.
9- A detenernos a pensar antes de actuar.
10-A pedir lo que queremos. A hacer menos de lo que humanamente somos capaces de hacer. A ser independientes.
11-A decidir qué hacer con lo que es nuestro, con nuestro propio cuerpo y nuestro tiempo.
12-A sentir y expresar el dolor.
13-A ignorar los consejos.
14-A rechazar peticiones sin sentirnos culpables o egoístas.
15-A estar solos aún cuando otros deseen nuestra compañía.
16-A no justificamos ante los demás.
17-A no responsabilizarnos de los problemas ajenos.
18-A no anticiparnos a las necesidades y deseos de los otros ni estar pendientes de su buena voluntad.
19-A elegir no comportarnos siempre de una manera positiva o socialmente convencional.

(La pintura es de Hellen Arregui)

sábado, 27 de diciembre de 2008

"Construyéte una vida con sentido"

http://xavierguix.files.wordpress.com/2008/07/ppracticasentido.pdf,
este el el enlace y el título de una entrevista que le hacen a Xavier Guix.

Algunas respuestas suyas me pegaron fuerte...

Cómo distinguir una "vida sentida" de otra que no lo es?

La vida sentida es el permiso que nos damos para vivir incondicionalmente lo que llega a nuestra vida. Es la aceptacion del aquí y el ahora que vivimos. En cambio,
cuando por miedo evitamos hacer o sentir, cuando por deseo forzamos las cosas, cuando no aceptamos lo que nos ocurre, entonces le ponemos condiciones a
la vida. O sea, que no la vivimos. No la vivimos, al menos, de una forma sentida y real, que debería ser nuestro primer objetivo.

Como salir de ella y empezar a vivirla de primera mano?

Dándose permiso. Afrontando aquello que creemos temer. Abriendo un espacio de autoconocimiento que nos permita funcionar bien como personas. Viviendo desde quien eres de verdad, y viviendo en primera persona.


A que llama una vida "pensada"?

Una vida basada en la mente, en las explicaciones racionales, en la falsa idea de que entendiendo las cosas va a ser suficiente para vivirlas bien. La vida es un misterio a vivir, y no un problema a resolver. No debe rechazarse la necesaria reflexión, pero partiendo primero de la experiencia.

Cómo pasar del pensamiento a la acción, a la experimentación?

Primero hay que ponerle freno a la saciedad intelectual. Y luego, hay que aprender a materializar lo pensado. Proponerse objetivos alcanzables y temporalizarlos adecuadamente.

En que consiste "linkear" la vida?

En conectar las decisiones mas importantes que hemos tornado con los hechos que han marcado nuestra existencia, y ver los valores y las creencias que han participado de dichas experiencias. Cuando podemos conectar lo vivido, tenemos una idea más precisa de lo que hasta este momento ha dado sentido a nuestra existencia.

Quiénes "desesperan"?

Los impulsivos, los que se creen que pueden cambiar el mundo a su imagen y semejanza, los que tienen poca empatía hacia los demás. Ni pueden, ni quieren, ni
saben posponer la gratificación.

Ud. habla de la ley de intención, de atención y atracción, En qué consisten?

Pensar no es gratis, sino que genera una energía interna que produce a la vez estados emocionales. Estos estados producen una vibración externa que capta la vida y captan los demás. Así, sintonizamos con los que andan con una vibración semejante. Es como un imán que atrae lo que está a su mismo alcance. Así es. Una intención que orienta sobre donde vamos a poner la atención. Donde ponemos 1a atención se manifiesta y se convierte en fuente de atracción. Y así es como llegan las cosas que
atraes a tu vida; las que quieres y las que no quieres, pero que a veces estas llamando a gritos.

El libro al que se hace referencia en la entrevista es:

EI sentido de la vida o la vida sentida. Granica. 206 pags. 26€

jueves, 25 de diciembre de 2008

La Soledad


Está muy bueno el último libro de Marie-France Hirigoyen, editado por Paidós: Las nuevas soledades, y que Papá Noel trajo a mi árbol...

Aquí algunos párrafos destacados...

"La soledad sigue arrastrando una imagen negativa, que ignora la importancia de la interioridad. Se considera que permanecer solo es una especie de consecuencia de un fracaso relacional, o si produce la apariencia de una elección, se percibe como un camino garantizado al ascetismo y la desdicha.

Los medios de comunicación pregonan las "nuevas parejas", el amor y las vías fáciles a la felicidad. Actualmente hombres y mujeres zigzaguean entre su necesidad de amor y su deseo de independencia. El resultado es que la pareja tradicional desaparece y las nuevas parejas que ocupan su lugar son cada vez menos fusionales y efímeras.

Uno se puede sentir solo en una muchedumbre, una familia, o una pareja. Este sentimiento procede pues de una falta de vínculo, de la impresión de no comunicarse con el entorno, de encontrase solo en el mundo. Está relacionada con una necesidad de la presencia del otro y con la frustración de no estar acompañado. Se trata de un sentimiento de vacío interior y de aislamiento que no se corresponde necesariamente con una necesidad de compañía o con la ausencia de alguien en particular, sino más bien con el sentimiento de estar aparte, desconectado del mundo, incomprendido. En el fondo, es la aguda conciencia de su situación de ser humano que está y seguirá estando solo frente a sí mismo y a la muerte.

...La vida en solitario permite desarrollar la propia singularidad y consolidar la propia manera de pensar. Permite la libertad y el espíritu crítico. Lo que equivale a no ejercer influencia sobre el otro y a no dejar que el otro ejerza la suya; es asumirse tal como se es, no hacer responsables a los otros de nuestro malestar interior o de nuestras insuficiencias. Ser libre es ser sí mismo, amarse lo suficiente para que la felicidad no dependa únicamente del otro. Si se es lo bastante consciente de quién es uno, y uno se ha aceptado así, se puede soportar vivir solo, saberse diferente y no preocuparse por el juicio de los demás.

Mientras muchos imaginan que el amor pondrá fin a su soledad, es al contrario, la capacidad de estar solo es la que permite estar disponibles para el amor. Cuando se deja de creer que el otro vendrá a remediar nuestra carencia, cuando ya no se espera que venga a poner fin a nuestras angustias, entonces pueden establecerse nuestros vínculos.

Los solitarios son más exigentes sobre la calidad de las relaciones que mantienen con los otros. Frente a un mundo en que las relaciones humanas tienden a reducirse al trabajo y al sexo, es decir, a relaciones de interés y de seducción, se han desarrollado nuevas formas de sociabilidad, distintos modos de relación más íntimos, de solidaridad, de amistad: relaciones desinteresadas, sólo por el placer de estar juntos."

La psicoanálista francesa me parece una capa, tiene otro libro interesantísimo titulado El acoso moral.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Lo que te Mueve en la Vida



Advierto que lo que voy a transcribir es un artículo publicado en una revista femenina mexicana... quizás parezca o resulte algo cursi, pero me gustó y me levantó un poco el ánimo, así que creo que vale compartir su texto.

El autor es Walter Riso (http://www.walter-riso.com) autor de muchos libros super interesantes, psicólogo argentino, que sigo desde hace tiempo y me gusta bastante. (Por estos días estoy releyendo de él: Los límites del amor, que en otra oportunidad voy a comentar)


"¿Qué te hace vibrar? ¿Qué cosa te sacude desde adentro y te quita la respiración, así sea por unos cuantos segundos? ¿Qué fuerza te hace ascender y después no quiere hacerte bajar? Hay algo que no podemos entender y que nos ocurre muy de tanto en tanto, de manera inexplicable. A veces un curioso vigor nos resucita de la monotonía. Todas las personas tenemos algún milagro pasional escondido que nos empuja, que nos mueve al compás de un ritmo personal no imitable: impulso vital, interés absorbente, sentido de vida.

¿Qué te mueve? Pero no desde la teoría o la carga de los conceptos, sino de verdad, con los huesos y las entrañas. ¿Qué te hace conmocionar hasta perder el norte y encontrarte cara a cara con la brillantez del ingenio o la oscura sombra de la tristeza? Es que en un instante se puede justificar la vida entera o desechar la muerte.

Los motivos para vivir pueden ser tan pocos y tan grandes, o tantos y tan estúpidos. Lo importante es que sean tuyos, que aparezcan con cada pulsación y se expulsen en cada bocanada de aire que te mantiene en pie. ¿Hace cuánto no te emocionas sin "razones valederas", o con aquel beso inesperado, ilógico, que alguien te regala por la espalda? La modorra te ha vuelto torpe, ya no persigues imposibles, ya no te dejas asfixiar por la ilusión, ya no te seducen las quimeras. Y si nada te mueve y nada te sorprende y apenas te ríes y casi nunca te sonríes con el alma dispuesta, te estás apagando. Necesitas el frenesí de la irreverencia de tanto en tanto, como cuando la lluvia no te molesta y dejas que el amanecer se meta por tu piel.

O cuando el jefe empieza a parecerse a un rinoceronte de corbata y la oficina una jaula repleta de micos bien educados. Sé que te pasa alguna vez, y aunque te asustas, lo disfrutas porque secretamente tienes el don de emocionarte hasta rabiar, de vibrar bajo el calor de una idea, de bailotear en la meta que parecería inalcanzable, de producir vida, de mirar al sol cara a cara, de "soplar en el viento" (como dice la vieja canción), de indignarte, amar y arrugarte.

No te resignes a la quietud, a la impasible habituación, a la rutina atrevida y arrogante que ostentan los aburridos. Movilízate como una manifestante de tu propia identidad, deja que tus creencias sanas te rebasen, explora el gusto de sentir los sentidos, pégate a lo que te mueve, a lo que te incomoda.

No te resignes a vivir de la mano de la mediocridad apoltronada en lo predecible, siempre lo predecible. Pregúntate qué quieres de verdad, qué añoras en ese relámpago infinitesimal antes de dormir, qué te revoluciona esencialmente. Júrate a ti misma que nunca dejarás apagar la "llama doble" que alumbra tu interior. ¡Enciende una fogata en tu corazón! Sólo así estarás viva".

(El Miró es "Le Banquet")

sábado, 11 de octubre de 2008

La Felicidad


Parece ser que la página de la BBC reveló que hay científicos que pretenden haber resuelto uno de los misterios más grandes de la humanidad con auxilio de una fórmula matemática: P + (5xE) + (3xH) = FELICIDAD, donde P son las características personales (la apariencia física, capacidad de adaptación, resiliencia), E (salud, estabilidad económica y vínculos de amistad) y H las necesidades de orden superior (autoestima, expectativas sobre el futuro, sentido del humor). Con sólo responder a cuatro preguntas, a cuyas respuestas se les asigna un puntaje que va de 1 a 10, seremos capaces de obtener el resultado de la ecuación.

Otros estudios, como la Psicología del bienestar subjetivo, considera que hay tres factores que inciden en esa condición: un estado de ánimo positivo, es decir presencia de sentimientos placenteros tales como alegría o satisfacción; la ausencia relativa de sentimientos displacenteros tales como temor, ira o tristeza; y los juicios personales sobre el grado de satisfacción.

Para el hedonismo psicológico, los placeres subjetivos son el medio para deteminar la moralidad de los actos. Entonces, la felicidad consiste en episodios o en estados de ánimo puramente subjetivos. Según esta línea de pensamiento, es sabio disfrutar los placeres momentáneos, en lugar de saborear los pasados, o de soñar con los futuros. Pero además los únicos goces que uno puede sentir son aquéllos que uno experimenta por sí mismos en el cuerpo, pues los placeres, al igual que los dolores, son intransferibles.

Pero, el ser humano, acosado por un deseo que se renueva, siempre distinto y demandante, se encuentra condenado a experimentar una y otra vez, la insatisfacción. Y de su tensión psicológica entre el deseo y la frustración nace el sufrimiento.

En este derrotero cíclico, cuando el deseo errante ha perdido su objeto, la vida humana se nos aparece como una suerte de péndulo que, meciéndose entre el dolor y el tedio, busca una sentido donde no lo puede hallar.

El aburrimiento, máscara y lacayo del vacío existencial, se apodera entonces del individuo condenado, por su estructura misma, a una abulia suicida. Abulia que parece ser un sello distintivo de una cultura sedienta de sentido, contraparte existencial de la euforia consumista de autos, lavavajillas y cámaras digitales.


Extracto de: La Felicidad/ por Diana Cohen Agrest, publicado en ADN Cultura del 23/08/08.

domingo, 23 de marzo de 2008

Postales del último mes...


Fue mucho lo que me pasó y sentí este último mes... Muchas veces me reprocho la capacidad (?) que tengo de exponerme a todo, a la gente, a la vida... No sé bien graduar mis intensidades, es todo o nada. Pareciera que no entiendo que existen los grises y que a veces mi "todo" no le alcanza al otro; o que mi "nada" muchas de las ocasiones no quiere decir literalmente nada, que es simplemente un mecanismo horrendo que uso en defensa. No sé bien para qué porque termino sufriendo igual.

Los que más se exponen son los que pueden sufrir más, pero también son los que pueden sentir más....somos los llamados "pasionales", será consuelo de tontos? Un conocido siempre dice: "Al que toca con timidez todo le parece duro"...
En fin.... también algunas cosas voy aprendiendo...


Estoy bajo la espantosa y amarga sensación del "desencuentro".... en la etapa de tratar de querer explicar lo que no entiendo que pasó, o lo que se supuso, lo que no se dijo o lo que se dijo sin querer... De tratar de explicarme los mambos del otro y los míos, las fobias, los miedos... A pesar de la soledad y el silencio que hoy sufrimos algunos... Qué difícil se nos torna a veces la comunicación, y a simple vista parece tannn fácil... pero no lo es. No es fácil expresar lo que uno siente, lo que desea, lo que espera del otro, lo que quiere y necesita... Es un ejercicio que deberíamos practicar más seguido.


En estas ocasiones paso de la super omnipotencia y optimismo creyendo que puedo con sólo acercar las yemas de mis dedos, cambiar el ritmo de las cosas... todo se puede resolver con amor!!!! me digo, quizas si hago o digo tal cosa todo puede cambiar y volver a cero.

Otras veces (estoy en una de estas) me invade la angustia y me quedo sin fuerzas y sin ilusiones a la vista. Sólo sigo silenciosa mi camino. Casi resignada por la triste realidad de ver lo poco perdurable de algunas relaciones... y no paro de preguntarme qué me pasa?, que nos pasa?


Pero la vida es como un libro... cuyos capítulos vamos escribiendo a medida que vamos viviendo, a veces podemos ir borrando y reescribiéndolos, releyéndolos una y otra vez, .... otras quedaron impresos como cayeron, nos guste o no. Así quedarán.


Lo bueno es que la rueda sigue girando... para bien... la vida es este despelote, lo triste y lo pleno... el fin de semana más silencioso, la eterna espera de un llamado, un paseo por el Delta... un baño en el río a una temperatura ideal!, ver caer al trasluz del sol las florcitas blancas de los árboles, bailar un lento... pasear por un parque lleno de rosas o ver simplemente una peli una tarde de sábado lluviosa. Esta en nosotros seguir en carrera, eligiendo lo que creemos es lo mejor, y lo que pensamos que nos merecemos!




miércoles, 16 de enero de 2008

Optimista se nace o se aprende???


El optimismo es: “la disposición del animo, involuntaria y espontánea a pensar bien de todo, que integra la idiosincrasia de una persona”.
Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista una calamidad en toda oportunidad.
En qué categoría te ubicas? Pensás que el optimismo es un estado de ánimo, o una característica de la personalidad?


En el post del 28/12/2007 titulado "El Vaso medio lleno" del Blog de María Isabel Sánchez, se desarrola el tema del optimismo...

Aqui transcribo sus palabras:

Cuenta la leyenda…que los intelectuales son pesimistas por naturaleza. Como correlato lógico de esta teoría podría afirmarse entonces que los optimistas son –al menos-, ingenuos. ¿Mito o realidad?
La psicología positiva está mostrando en los últimos tiempos una dedicación especial al estudio del optimismo como característica de la personalidad. Podría decirse que se trata de una actitud que interviene entre los hechos reales, ajenos a la voluntad y la interpretación personal que hacemos de ellos.

El optimismo radica esencialmente en el enfoque con el que apreciamos el afuera. Por cierto que el éxito no necesariamente es consecuencia sólo del optimismo, pero este es sin duda un valor que ayuda a afrontar las dificultades y las cosas que no resultan de acuerdo a nuestros deseos.

El optimismo es una cualidad, es la predisposición inquebrantable del "volver a empezar", es el "poder de resiliencia", la capacidad de recomenzar, de sobreponerse a las fallas, a los errores, a los fracasos. Y aunque no siempre conduzca al éxito, nos hace recorrer cualquier camino con buen ánimo, confianza en las propias fuerzas y en los demás.

Ser optimista es enfocar la vida iluminando los aspectos positivos que ella nos ofrece y esperar que el futuro traiga buenos resultados. Esta virtud de la personalidad tal vez sea el motor que nos impulsa a realizar los esfuerzos necesarios para encontrar soluciones a los problemas y posibilidades de éxito.

Con toda seguridad podemos afirmar que las personas optimistas tienen mejor humor que las pesimistas, son más constantes y tenaces en la lucha por sus objetivos y hasta tienen mejor salud. La ciencia ha confirmado, incluso, que el optimismo y la esperanza hacen que las personas logren siempre salir fortalecidos de las dificultades y hasta encuentren beneficio en situaciones traumáticas y dolorosas.

El optimista no es precisamente un ingenuo. No se autoengaña creando una falsa realidad para alivianar su vida, simplemente sale a buscar ayuda, se enfoca en sus deseos y en la mejor manera de alcanzar los objetivos que se propone. Y sabe que mucho de esto depende de su actitud y de su esfuerzo. No trata de "salir del paso" en la vida, o de "zafar". Es flexible, intenta cambiar, adaptarse a las circunstancias y aprender, y le pone pasión a la vida.

El camino hacia una actitud optimista requiere de una disposición apasionada y positiva.

Ser optimista cuando todo sale bien es fácil. Por eso, no es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje.

Se supo hace pocos meses que el optimismo está localizado en un lugar específico de nuestro cerebro, una zona que se activa cuando tenemos pensamientos positivos. Sería interesante conocer además si es una condición genética o si se trata de una actitud relacionada con lo ambiental. Es decir, si uno puede cambiar del pesimismo al optimismo.

jueves, 3 de enero de 2008

¿Por qué hacemos regalos?



Aquí va el texto completo de una nota aparecida en la Revista La Nación del domingo 30 de dciembre que me pareció interesante compartir:

El acto de regalar ha sido motivo de estudios sobre la conducta humana por parte de los especialistas de diversas áreas: ayuda a definir los vínculos y fortalece los lazos con familiares y amigos. Pero ¿quién gana más?, ¿el que da o el que recibe?
Cuando falleció mi madre, hace unos pocos años, mis hermanos y yo hablamos de las muchas cosas que serían diferentes sin ella. "No habrá más regalos", comentó mi hermano.
Mi madre era una apasionada de los obsequios. Cuando fui adulto la insté a que dejara de hacerlo y que gastara el dinero en ella, pero se negó. Le gustaba demasiado dar regalos.
Regalar ha sido durante mucho tiempo tema de estudios acerca de la conducta humana, y participan en ellos psicólogos, antropólogos, economistas y comerciantes. Ellos descubrieron que dar regalos es una parte sorprendentemente compleja e importante de la interacción humana que ayuda a definir las relaciones y fortalece los lazos con la familia y amigos. Los psicólogos afirman que a menudo es el que da, más que el que recibe, quien cosecha los mayores réditos psicológicos de un regalo. Frustrada por la gran cantidad de gente, el tránsito, el consumismo, la gente puede verse tentada en esta época a decidir no regalar absolutamente nada. Un informe de 2005 mostró que cuatro de cada cinco estadounidenses piensan que las fiestas son demasiado materialistas, según el Center for a New American Dream (Centro para un Nuevo Sueño Americano), que promueve el consumo responsable.
Pero si bien es razonable recortar los gastos durante las fiestas, los psicólogos afirman que prohibir el intercambio de obsequios con los seres queridos no es una solución. La gente que rechaza recibir o intercambiar regalos durante las fiestas, aseguran estos expertos, puede estar dejando de lado una importante conexión con la familia y amigos.
"Eso no ayuda a la relación", afirmó Ellen J. Langer, profesora de psicología de Harvard. "Si no permito que me den un regalo, entonces no aliento a los demás a que piensen en mí y en lo que me gusta. Impido a los otros que experimenten la alegría de embarcarse en todas esas actividades. Uno perjudica a los otros al no obsequiarles la posibilidad de dar."
El valor social de dar ha sido reconocido a través de la historia de la humanidad. Durante miles de años, algunas culturas nativas han realizado el potlatch, una compleja ceremonia que celebra el dar mucho.
A pesar de que las interpretaciones culturales varían, a menudo la posición de una familia en un clan o pueblo se definía no en función de quién tenía más posesiones, sino a partir de quién daba más. Cuanto más pródigo y oneroso el potlatch, más prestigio ganaba la familia.
Algunos investigadores creen que las fuerzas de la evolución pueden haber favorecido el dar regalos. Los hombres más generosos pueden haber tenido más éxito reproductivo con las mujeres (se señalan el uso de alimentos como intercambio para el acceso sexual y el acicalamiento, que han sido documentados en nuestros más cercanos parientes simios, los chimpancés). Las mujeres que eran hábiles en dar, ya fuera alimento extra o una piel adecuada para protegerse, ayudaban a apoyar al proveedor de la familia y a sus hijos.
Margaret Rucker, psicóloga especializada en consumo, de la Universidad de California, afirma que los hombres habitualmente son más conscientes del precio y del aspecto práctico cuando se trata de dar o recibir regalos, mientras que las mujeres tienden a preocuparse más por dar y recibir regalos con significado emocional.
La doctora Rucker cuenta que a menudo relata la historia de un hombre que se subió a un árbol para conseguir el huevo de un petirrojo que hacía juego con los ojos azules de su novia. "Las mujeres dicen qué romántico. Pero los hombres afirman que es la cosa más tonta que han oído y también se preocupan por la madre que puso el huevo."
Las diferencias en el tema parecen surgir en la más temprana infancia. Investigadores de la Universidad Loyola de Chicago estudiaron a niños de 3 y de 4 años en un centro de cuidados diurno, todos los cuales habían asistido a la misma fiesta de cumpleaños. Las niñas habían ido de compras con sus madres y ayudaron a elegir y envolver el regalo. Los varones, en cambio, no tenían idea de lo que era el obsequio. Decían: "Mientras mi mamá fue a comprarlo, yo me dormí una siesta", comentó Mary Ann McGrath, vicedecana de la Facultad de Comercio de la Universidad de Loyola.
Dar regalos es a menudo la forma más evidente en que una pareja puede mostrar interés, fortalecer un lazo, e incluso puede ser señal de que una relación debe terminar. Una colega de la doctora Rucker destacó que supo que su matrimonio había terminado cuando su esposo le entregó un regalo dentro de una bolsa de almacén de papel marrón.
Quienes dejan de dar regalos pierden una importante pauta social, aseguran los investigadores. "Quien figura en su lista de obsequios le dice quién es importante en su vida -expresó la doctora McGrath-. Indica quién es más importante y quién lo es menos."
Pero el mayor efecto de obsequiar puede estar en nosotros mismos. Dar a otros refuerza nuestros sentimientos por ellos y nos hace sentir más efectivos y afectuosos, aseguró la doctora Langer.
Para tener una visión del efecto psicológico de dar, investigadores de la Universidad de Virginia Commonwealth estudiaron recientemente los regalos que los dueños dan a sus mascotas, y encontraron que surge del deseo de hacer felices a los animales y de brindarles confort y afecto. El estudio que será publicado el año próximo puede parecer frívolo, pero también brinda, según los estudiosos, una nueva percepción sobre la naturaleza del acto de obsequiar, ya que las mascotas no pueden corresponder de igual manera.
"Cuando uno da algo a otra persona, se tiene la presión de la reciprocidad, pero no es así con las mascotas", afirmó Tracy Ryan, profesora asociada de investigación publicitaria de la Universidad de Virginia Commonwealth.
"El estudio muestra que existe mucho placer en dar, en saber que uno se ha preocupado por alguien."
Por Tara Parker-Pope (NYT/LA NACION)

Para saber más: http://www.newdream.org/

Nota sobre POTLATCH
(La Foto: Potlatch at Fort Rupert, British ColumbiaPhotograph by R.B. Dixon, 1898PMAE # 2004.1.363.3
Potlatch es el nombre de una ceremonia practicada por los pueblos indios de la costa del Pacífico en el noroeste de Norteamérca, tanto en los Estados Unidos como en la provincia de la Columbia Británica de Canadá. Ejemplos de aquellos pueblos son: los Haida, Tlingit, Tsimshian, Salish, Nuu-chah-nulth, y Kwakiutl (Kwakwaka'wakw).
El potlatch, vigente hasta el siglo XX, toma la forma de festín ceremonial para el que se utiliza carne de foca o salmón. En este festín se observan las relaciones jerárquicas entre los grupos, que se refuerzan mediante el intercambio de regalos y otras ceremonias. El anfitrión muestra su riqueza e importancia regalando sus posesiones, queriendo dar a entender que tiene tantas que puede permitirse hacer tantos regalos. Esto ocasiona que los participantes le correspondan cuando celebran su propio potlatch.