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domingo, 5 de abril de 2009

La Decepción


Según el diccionario de la RAE: Decepción es: Pesar causado por un desengaño; falta de verdad en lo que se hace, dice o piensa.

Las decepciones nos pueden llegar en el laburo, con algún político o funcionario, en el fútbol, en el ámbito académico o escolar, cuando compramos un producto, y en otra infinidad de ocasiones. Pero ese desengaño se hace más doloroso cuando hay sentimientos de afecto, de cariño en el medio, como por ejemplo en una amistad, en la familia, en un matrimonio, en un amor en general. Acá se juegan, además, otros sentimientos como el compromiso, la confianza, la lealtad, la historia en común, la palabra dada.

Está claro entonces, que para que esto se produzca tienen que existir dos partes. Una parte que, "supuestamente", produce esa falta de verdad, y, la otra, que espera ilusionada y esperanzada. Así esa decepción se vuelve proporcionalmente igual a las expectativas puestas.

A medida que uno se va poniendo más grande (prefiero usar el adjetivo grande y no viejo) debería aprender a no decepcionarse tan fácilmente, a no esperar peras del olmo, a aceptar y agradecer lo que la vida nos da sin tanta demanda y exigencia. Pero, y aquí vienen las excepciones, muchas veces no ocurre así. Es propio de los humanos, sobre todo los de mi generación (nací en el 66), comprometernos, pedir, esperar en correspondencia con lo que damos, con lo que entregamos. O las relaciones interpersonales no se basan en la empatía? Parece que no siempre se da de esta forma, por eso es bueno aceptar las diferencias, y reconocer las limitaciones propias y de los otros. (qué difícil que me resulta a veces!!)

En mi caso particular me sigo decepcionando a menudo, porque soy sanguínea, combativa y porque no acepto las mediocridades, pero también, muy de a poquito, estoy aprendiendo a degustar simplemente de los mimos que la vida me suele poner en el camino.
La pintura es de Thomas Fedro, se titula Isótopos, es de 2009, y cuesta $ 2400.

domingo, 23 de marzo de 2008

Postales del último mes...


Fue mucho lo que me pasó y sentí este último mes... Muchas veces me reprocho la capacidad (?) que tengo de exponerme a todo, a la gente, a la vida... No sé bien graduar mis intensidades, es todo o nada. Pareciera que no entiendo que existen los grises y que a veces mi "todo" no le alcanza al otro; o que mi "nada" muchas de las ocasiones no quiere decir literalmente nada, que es simplemente un mecanismo horrendo que uso en defensa. No sé bien para qué porque termino sufriendo igual.

Los que más se exponen son los que pueden sufrir más, pero también son los que pueden sentir más....somos los llamados "pasionales", será consuelo de tontos? Un conocido siempre dice: "Al que toca con timidez todo le parece duro"...
En fin.... también algunas cosas voy aprendiendo...


Estoy bajo la espantosa y amarga sensación del "desencuentro".... en la etapa de tratar de querer explicar lo que no entiendo que pasó, o lo que se supuso, lo que no se dijo o lo que se dijo sin querer... De tratar de explicarme los mambos del otro y los míos, las fobias, los miedos... A pesar de la soledad y el silencio que hoy sufrimos algunos... Qué difícil se nos torna a veces la comunicación, y a simple vista parece tannn fácil... pero no lo es. No es fácil expresar lo que uno siente, lo que desea, lo que espera del otro, lo que quiere y necesita... Es un ejercicio que deberíamos practicar más seguido.


En estas ocasiones paso de la super omnipotencia y optimismo creyendo que puedo con sólo acercar las yemas de mis dedos, cambiar el ritmo de las cosas... todo se puede resolver con amor!!!! me digo, quizas si hago o digo tal cosa todo puede cambiar y volver a cero.

Otras veces (estoy en una de estas) me invade la angustia y me quedo sin fuerzas y sin ilusiones a la vista. Sólo sigo silenciosa mi camino. Casi resignada por la triste realidad de ver lo poco perdurable de algunas relaciones... y no paro de preguntarme qué me pasa?, que nos pasa?


Pero la vida es como un libro... cuyos capítulos vamos escribiendo a medida que vamos viviendo, a veces podemos ir borrando y reescribiéndolos, releyéndolos una y otra vez, .... otras quedaron impresos como cayeron, nos guste o no. Así quedarán.


Lo bueno es que la rueda sigue girando... para bien... la vida es este despelote, lo triste y lo pleno... el fin de semana más silencioso, la eterna espera de un llamado, un paseo por el Delta... un baño en el río a una temperatura ideal!, ver caer al trasluz del sol las florcitas blancas de los árboles, bailar un lento... pasear por un parque lleno de rosas o ver simplemente una peli una tarde de sábado lluviosa. Esta en nosotros seguir en carrera, eligiendo lo que creemos es lo mejor, y lo que pensamos que nos merecemos!




jueves, 10 de enero de 2008

La Oxitocina y la empatía...(hormona milagrosa?)


NUEVO ESTUDIO DE UNA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA SOBRE LA OXITOCINA
La hormona del enamoramiento es también la de la generosidad
La investigación mostró que el nivel de generosidad hacia otras personas puede aumentar hasta 80%. Una hormona llamada oxitocina, conocida hasta ahora por tener un papel decisivo en el enamoramiento, el orgasmo o el amor por los hijos, contribuye además a potenciar la generosidad de las personas, según ha demostrado un estudio de la Universidad de Claremont (California). Los resultados del estudio, presentados en la revista científica electrónica PLoS ONE, indican que la oxitocina puede incrementar en un 80% la generosidad hacia otras personas.

Cuando sentimos empatía hacia una persona en apuros, nuestro cerebro segrega oxitocina de manera natural y esta incrementa el sentimiento de generosidad, explica Paul Zak, fundador del campo de investigación de la Neuroeconomía y director del estudio.

"Es la experiencia de proporcionar cuidado y compasión la que nos hace más propensos a liberar oxitocina cuando alguien nos necesita", declara el científico por correo electrónico.

"Tiene menor incidencia en los cerebros de los niños, que están en desarrollo. Pero la oxitocina puede incrementarse en la edad adulta, lo que se podría interpretar como un aumento de la empatía a medida que nos hacemos mayores".

El nuevo estudio es la continuación de un trabajo pionero que publicó el equipo de Paul Zak hace dos años en la revista Nature, y que demostró que hay una relación entre los niveles de oxitocina y el sentimiento de confianza hacia otras personas.

Aquel estudio demostró que la hormona facilita que personas que no se conocen se relacionen entre ellas.

En el nuevo estudio han participado 68 voluntarios -todos hombres, para evitar que los altibajos de la oxitocina a lo largo del ciclo menstrual pudieran alterar los resultados-, a la mitad de los cuales se administró la hormona en forma de spray nasal, mientras la otra mitad recibió placebo. Para medir su generosidad, se les propusieron dos juegos.

En uno, se daban diez dólares a la mitad de los participantes y se les pedía que los compartieran con otra persona. Si esta persona aceptaba la oferta, ambos se quedaban con el dinero. Pero si consideraba que la oferta era injusta y la rechazaba, se quedaban sin nada. El segundo juego era casi igual, con la diferencia de que el receptor no tenía opción de rechazar la oferta: debía aceptar lo que le daban.

Los resultados muestran que, cuando los voluntarios que habían inhalado oxitocina repartían el dinero, solían superar las expectativas de las personas que lo recibían. Este efecto no se observó entre quienes no habían inhalado oxitocina, que se mostraron más avaros. En conjunto, la hormona incrementó en un 80 por ciento la generosidad.

La oxitocina es una hormona estimulante, explica Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universitat Autónoma (UAB), quien advierte que "su efecto puede ser muy diferente en función del grado de reactividad de cada persona".

En: Clarín del 10/01/2008