
Está muy bueno el último libro de Marie-France Hirigoyen, editado por Paidós: Las nuevas soledades, y que Papá Noel trajo a mi árbol...
Aquí algunos párrafos destacados...
"La soledad sigue arrastrando una imagen negativa, que ignora la importancia de la interioridad. Se considera que permanecer solo es una especie de consecuencia de un fracaso relacional, o si produce la apariencia de una elección, se percibe como un camino garantizado al ascetismo y la desdicha.
Los medios de comunicación pregonan las "nuevas parejas", el amor y las vías fáciles a la felicidad. Actualmente hombres y mujeres zigzaguean entre su necesidad de amor y su deseo de independencia. El resultado es que la pareja tradicional desaparece y las nuevas parejas que ocupan su lugar son cada vez menos fusionales y efímeras.
Uno se puede sentir solo en una muchedumbre, una familia, o una pareja. Este sentimiento procede pues de una falta de vínculo, de la impresión de no comunicarse con el entorno, de encontrase solo en el mundo. Está relacionada con una necesidad de la presencia del otro y con la frustración de no estar acompañado. Se trata de un sentimiento de vacío interior y de aislamiento que no se corresponde necesariamente con una necesidad de compañía o con la ausencia de alguien en particular, sino más bien con el sentimiento de estar aparte, desconectado del mundo, incomprendido. En el fondo, es la aguda conciencia de su situación de ser humano que está y seguirá estando solo frente a sí mismo y a la muerte.
...La vida en solitario permite desarrollar la propia singularidad y consolidar la propia manera de pensar. Permite la libertad y el espíritu crítico. Lo que equivale a no ejercer influencia sobre el otro y a no dejar que el otro ejerza la suya; es asumirse tal como se es, no hacer responsables a los otros de nuestro malestar interior o de nuestras insuficiencias. Ser libre es ser sí mismo, amarse lo suficiente para que la felicidad no dependa únicamente del otro. Si se es lo bastante consciente de quién es uno, y uno se ha aceptado así, se puede soportar vivir solo, saberse diferente y no preocuparse por el juicio de los demás.
Mientras muchos imaginan que el amor pondrá fin a su soledad, es al contrario, la capacidad de estar solo es la que permite estar disponibles para el amor. Cuando se deja de creer que el otro vendrá a remediar nuestra carencia, cuando ya no se espera que venga a poner fin a nuestras angustias, entonces pueden establecerse nuestros vínculos.
Los solitarios son más exigentes sobre la calidad de las relaciones que mantienen con los otros. Frente a un mundo en que las relaciones humanas tienden a reducirse al trabajo y al sexo, es decir, a relaciones de interés y de seducción, se han desarrollado nuevas formas de sociabilidad, distintos modos de relación más íntimos, de solidaridad, de amistad: relaciones desinteresadas, sólo por el placer de estar juntos."
La psicoanálista francesa me parece una capa, tiene otro libro interesantísimo titulado El acoso moral.


